Tiroides

Nódulo de tiroides

Médica Capacitación
Escrito por:
Médica Capacitación
26 agosto, 2019

La prevalencia del nódulo de tiroides es variable dependiendo de la población que se estudie y el método empleado para su diagnóstico.

La frecuencia por palpación puede ser del 7 %, y por ultrasonido (US) hasta del 70 %.

La mayoría son asintomáticos, y su prevalencia se asocia con el déficit de yodo, la radiación ionizante y el incremento de la edad, entre otros factores.

Son más comunes en las mujeres, y no en pocas ocasiones se descubren de manera incidental.

En la actualidad se ha convertido en un problema de salud, y los dos objetivos del diagnóstico son tratar de identificar si es una lesión funcionante y su naturaleza (benigna o maligna).

En el diagnóstico inicial será de gran ayuda una adecuada historia clínica para precisar la existencia de factores de riesgo.

Asociados al cáncer de tiroides y las características del examen completo del cuello.

Con los datos clínicos identificados, se le realizará al paciente posteriormente, una determinación sérica de tirotropina (TSH).

Un US de cuello y se definirá si existe criterio de indicación de citología con aguja fina.

La evaluación se realizará en las lesiones mayores de 1 cm, y en el caso de las que tengan dimensiones menores.

Solo si existen factores de riesgo de malignidad clínicos y/o imagenológicos.

DESARROLLO

  1. Diagnóstico clínico:

Desde la primera consulta, es importante identificar en el paciente, a través de un interrogatorio exhaustivo.

Los factores clínicos de riesgo de malignidad del nódulo diagnosticado.

Factores que sugieren riesgo de malignidad en un nódulo:2

– Historia de radioterapia cervical en la infancia.

– Historia familiar de cáncer de tiroides.

– Antecedentes personales o familiares de neoplasia endocrina múltiple tipo 2, carcinoma medular del tiroides.

Enfermedad de Cowden, síndrome de Gardner y otros síndromes familiares que se asocian al carcinoma de tiroides.

– Sexo masculino.

– Edades extremas (menor de 20 y mayor de 70 años).

– Nódulo adherido a estructuras vecinas.

– Presencia de ganglios cervicales ipsilaterales.

– Síntomas de compresión (disfonía, disfagia, disnea).

Factores que sugieren benignidad en la lesión nodular:

– Historia familiar de enfermedad autoinmune.

– Historia familiar de enfermedad benigna del tiroides.

– Presencia de disfunción hormonal.

– Dolor relacionado con el nódulo.

– Nódulo blando y movible.

  1. Diagnóstico bioquímico:

La primera evaluación diagnóstica bioquímica de un nódulo de tiroides es la TSH.

Y recientes estudios sugieren que un valor elevado de TSH puede ser un predictor de malignidad en un nódulo de tiroides:

– Si la TSH es normal, no será necesario otro estudio hormonal tiroideo, a menos que exista sospecha de una enfermedad autoinmune del tiroides.

– La TSH es elevada, se realizará la determinación de tiroxina (T4) y anticuerpo antitiroperoxidasa (anti TPO).

-Ahora si la TSH es baja, se realizará triyodotironina (T3) y T4 para confirmar el posible hipertiroidismo.

– Calcitonina: está reconocida como un marcador de enfermedad de células C, y sus niveles estarán elevados en un carcinoma medular.

Su empleo de rutina en el nódulo de tiroides, sin antecedentes de este tipo de carcinoma, permanece controversial.

– Anticuerpos anti tiroideos: son útiles en el diagnóstico de enfermedad autoinmune del tiroides.

Pero no en el diagnóstico diferencial de la malignidad de la lesión.

– Tiroglobulina sérica: no tiene utilidad en la evaluación diagnóstica de un nódulo de tiroides.

Se correlaciona fundamentalmente con el tamaño del bocio.

– Marcadores inmunohistológicos (galectina 3, fibronectin 1 y citoqueratina 9, entre otros):

Se han empleado en las lesiones indeterminadas del tiroides para el diagnóstico diferencial entre adenoma.

Hiperplasia folicular, carcinoma folicular y la variante folicular de un carcinoma papilar.

Pero no han mostrado suficiente sensibilidad y especificidad como para sustituir al diagnóstico morfológico de estas lesiones.

– Pruebas moleculares de mutaciones comunes somáticas (BRAF, RET/PTC, RAS, PAX 8/PPARg):

Parecen ser promisorios en el diagnóstico diferencial de la lesión nodular de tiroides.

Porque se conoce que pueden aparecer en el 42 % de los carcinomas papilares y en el 65 % de los foliculares.

Y pueden determinarse a partir del estudio citológico.

Artículo escrito por la Dra. Claudia Trujillo

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