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Bazo (absceso esplénico amebiano)

Médica Capacitación
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Médica Capacitación
13 enero, 2020

Caso de bazo (absceso esplénico amebiano)

Se ingresa en la Unidad de Cuidados Especiales para observación con la sospecha de absceso esplénico de bazo.

Paciente IMD, de 38 años de edad, sexo masculino, con antecedentes de alcoholismo crónico. que acude el 7 de noviembre de 2009 al Cuerpo de Guardia del Hospital “Luis Díaz Soto” por presentar dolor abdominal punzante, localizado en hipocondrio izquierdo.

De un mes de evolución, que no se aliviaba con antiespasmódicos y que fue intensificándose rápidamente después de una comida copiosa y la ingestión de bebidas alcohólicas.

Se aquejaba además de vómitos en los primeros días, pérdida de peso moderada y fiebre de 39º C. Niega diarreas. Al examen físico se perciben datos positivos:

– Presión arterial: 130/80 mmHg, FC: 112 latidos × min, FR: 28 × min.

– Abdomen globuloso, muy doloroso a la palpación superficial y profunda en hipocondrio izquierdo. Se palpa esplenomegalia de gran tamaño, muy dolorosa, hepatomegalia pequeña, no sensible.

Ruidos hidroaéreos presentes.

se realizan los exámenes complementarios siguientes:

 Ultrasonido

hígado que rebasa 1 cm el reborde costal derecho, de aspecto normal.

Bazo aumentado de tamaño con alteración marcada de su eco estructura, con imagen compleja en su interior que mide 177 × 140 mm, con zonas ecolúcidas y marcada celularidad.

No existe líquido libre en cavidad peritonealHemograma: hto. 0,38 g/L, leucocitos 24 × 109/L, polimorfonuclearesneutrófilos (PMN) 0,66, linfocitos (L) 0,27 %, 60 % de granulaciones tóxicas, trombocitosis severa, plaquetas 482 × 109/L.

Se inicia tratamiento con hidratación por vía parenteral y terapéutica antimicrobiana (ceftriaxona 1 g cada 12 h, amikacina 500 mg cada 12 h y metronidazol 500 mg cada 8 h).

Al segundo el paciente es recibido en la Unidad de Cuidados Intermedios Quirúrgicos (UCIQ) con dolor abdominal en hipocondrio izquierdo acompañado de fiebre, taquicardia y toma del estado general.

El paciente manifiesta alivio de su dolor abdominal, pero mantiene fiebre de 38,2-39°C, taquicardia, y ocasionalmente falta de aire ligera.

Al sexto día (12 de noviembre de 2009) el paciente presenta Hto. en 0,20 g/L, por lo que se decide transfundirlo con 2 unidades de glóbulos.

Se realiza TAC de tórax que reporta lesiones inflamatorias con pequeño derrame pleural en la base izquierda.

En la TAC de abdomen se describe la existencia de elevación del hemidiafragma izquierdo, gran imagen tumoral bien delimitada en el hipocondrio izquierdo.

A nivel del bazo, que mide 206 × 150 × 207 mm, con contenido líquido en su interior, con nivel hidroaéreo, paredes gruesas, que al inyectarle contraste realza sus contornos.

Se aprecia desplazamiento del riñónizquierdo hacia abajo y del estómago hacia la línea media. El hígado y el resto del examen no dan otras alteraciones.

El 13 de noviembre de 2009

(séptimo día) se realiza discusión colectiva en la que participa el servicio de cirugía y los médicos de la UCIQ, y se decide como resultado intervenirquirúrgicamente al paciente, y dada su gravedad, trasladarlo posteriormente a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Es llevado al salón de operaciones y se laparotomiza.

Se encuentra esplenomegalia gigante que ocupa todo el cuadrante superior izquierdo del abdomen, que se prolonga por detrás del estómago, por debajo del hígado y por encima del páncreas, que rebasa la línea media hacia laderecha, y constituye un bolsón de cápsula esplénica, que durante la resección, se abre y deja salir aproximadamente 2 litros de pus achocolatado, muy fétido, del cual se toma muestra para estudios microbiológicos.

El día 14 de noviembre de 2009 (octavo día)

el paciente regresa a la UCIQ, donde es nuevamente trasfundido con glóbulos. La terapéutica antimicrobiana instituida de inicio es mantenida, y el paciente comienza a evolucionar satisfactoriamente, con lisis de la fiebre y mejoría de su estado general. Los exámenes complementarios de ese día muestran un descenso considerable de los leucocitos (7,5 × 109/L), PMN: 0,84, L: 0,11 %. Se reciben resultados de laboratorio que informan la existencia de trofozoítos en el líquido del absceso. Es trasladado a la sala de cirugía general el 18 de noviembre de 2009 (5to. día de operado, 12mo. día de evolución).

El 20 de noviembre de 2009

se realizan exámenes complementarios: Ultrasonido abdominal evolutivo que informa: hígado que rebasa 1 cm el reborde costal, vesícula de tamaño normal, esplenectomizado, riñones de tamaño y aspecto normal, y el resto de los órganos sin alteraciones.

El estudio histopatológico del bazo resecado confirma el diagnóstico de absceso esplénico amebiano. El 1º de diciembre de 2009 el paciente recibe el alta hospitalaria, y acude a consulta externa de seguimiento a la semana del alta. El 22 de diciembre de 2009 se le da alta clínica.

En este paciente llama la atención la ausencia de antecedentes de manifestaciones de colitis amebiana, así como la ausencia de abscesos amebianos en otros órganos. Pudiera tratarse de un paciente cuya infección parasitaria no llamó la atención en los inicios.

Como factor predisponente en este caso debe mencionarse el alcoholismo. Este paciente, a pesar de que la terapéutica específica con metronidazol endovenoso fue instituida desde el momento de su ingreso. Tuvo una evolución tórpida que motivó la necesidad de intervenir quirúrgicamente. Se ha reportado que la mejoría de los pacientes se produce, generalmente, antes de las 96 h de comenzado el tratamiento.

Sin dudas, el absceso esplénico amebiano es una afección muy rara.

Comentario

La Entamoebahistolytica es de distribución mundial por lo tanto más frecuente en áreas tropicales o subtropicales en vías de desarrollo.

Puede producir múltiples manifestaciones, entre ellas la extraintestinal, teniendo una diseminación vía hematógena pudiendo llegar hasta el hígado ocasionando el ya conocido absceso hepático amebiano.

Debe ser incluido como diagnóstico diferencial por muy raro que sea esta patología, al palpar una masa en dicho órgano y corroborándolo en estudios de imagen.

ya sea de ultrasonido o TAC donde se verá mejor definida la imagen ocupativa de masa y correlacionarlo con antecedentes patológicos y la clínica.

Resumen escrito por la Dra. María de Jesús López Angiano

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