Hígado

Desarrollo embrionario hepático

Médica Capacitación
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10 enero, 2020

Desarrollo embrionario hepático

El esbozo hepático

aparece primero, en embriones somíticos, como un área engrosada de endodermo en el ángulo ventral entre el intestino anterior y el saco vitelino; desarrollo embrionario hepático.

Durante los estadios precoces de la formación del duodeno un pequeño esbozo o divertículo hepático se origina desde este rudimento endodérmico.

Con la formación del asa duodenal, este esbozo crece desde el ápex de esta asa en el septum transversum donde dará origen a la porción endodérmica del hígado y al revestimiento del aparato biliar.

El esbozo hepático crece y pronto muestra una división en una porción craneal, más grande y otra caudal, más pequeña.

La primera parte (parte hepática) se divide en dos masas, derecha e izquierda, que se extienden en el mesénquima del septum transversum y rápidamente se disponen columnas celulares entrelazadas, las trabéculas hepáticas.

este proceso comprende a porciones de venas vitelinas y umbilicales yacentes en el septum.

Estas células endodérmicas dan origen al tejido parenquimatoso del hígado, mientras que las células mesodérmicas del septum forman la cápsula y el tejido fibroso del órgano.

Se considera generalmente que las células endodérmicas forman “cordones” de tejido hepático, pero las evidencias están a favor de que formen láminas o planchas cribiformes.

Ha sido también sugerido que puede haber una contribución al parénquima hepático desde el mesodermo del septum transversum e igualmente del epitelio celómico.

Parece ser más probable, que tal contribución mesenquimática esté interesada en la producción de células de Kupffer o del tejido hematopoyético encontrado en la vida fetal.

La porción caudal (parte cística) del esbozo hepático original pronto se demarca de la masa hepática principal.

Esta porción caudal yace en el mesenterio ventral y da origen a la vesícula biliar y al conducto cístico.

Desarrollo embrionario hepático

Éste está íntimamente asociado con el esbozo pancreático ventral.

El simple pedículo de unión de las partes hepáticas y císticas al duodeno se elonga para formar el conducto biliar y yace en el borde libre del mesenterio ventral.

Inicialmente el conducto biliar está unido a la cara ventral del duodeno, pero cambios en el crecimiento y rotación a la derecha del duodeno llevan pronto su unión a la cara dorsal del duodeno.

El sólido pedículo que une las masas derecha e izquierda de las trabéculas hepáticas con el conducto hepático común, se canaliza para formar los conductos hepáticos derecho e izquierdo.

En el curso del desarrollo subsiguiente una ulterior canalización de las divisiones intrahepáticas menores de las trabéculas hepáticas forma los capilares biliares.

Los lóbulos derecho e izquierdo del hígado, que se originan desde las masas embrionarias correspondientes, son inicialmente de igual tamaño.

La rápida multiplicación de las células hepáticas, debido a su rica irrigación sanguínea, causa que el órgano aumente en tamaño.

por ello hace saliencia en cada lado del mesogastrio ventral, ocupando la mayoría del espacio de la parte superior de la cavidad abdominal en desarrollo.

Su prolongación dorsal facilita la obliteración de los canales pleuroperitoneales.

Al principio este aumento de tamaño es de un grado relativamente mayor que el del cuerpo y continúa hasta el estadio de 35mm, siendo el hígado aproximadamente el 10% del peso corporal.

Tras este estadio, el grado de crecimiento hepático gradualmente disminuye tanto que al nacimiento el peso del hígado es solamente del 5% del peso corporal.

La disminución del grado de crecimiento afecta al lóbulo izquierdo más que al derecho y la simetría inicial se pierde. Posteriormente el lóbulo cuadrado y el caudado aparecen como subdivisiones del derecho.

Desarrollo embrionario hepático

La lobulación original del hígado se basa en la ramificación de los conductos biliares y de las raíces asociadas de la arteria hepática y vena porta. Estos son los lóbulos portales y ellos pueden ocasionalmente ser vistos en el desarrollo posterior.

La lobulación definitiva del hígado, está basada en la disposición de los cordones hepáticos o alrededor de tributarias intralobulares de las venas hepáticas.

hígado tiene un sistema de conductos y es en este sentido una glándula de secreción externa.

Estructuralmente, está ajustada a su función preponderante como una glándula para secreción interna en los tributarios de las venas hepáticas.

Como el mesodermo del hígado está en continuidad con el mesodermo esplacnopléurico de la pared del saco vitelino no es sorprendente que asuma funciones hematopoyéticas.

Estas proliferaciones dan origen a los focos de eritroblastos primitivos con algunos megacarioblastos y mieloblastos.
Los eritrocitos, que se originan de los eritroblastos, pasan a través de las paredes de los sinusoides venosos y entran en la circulación fetal.

1. La porción entre el diafragma y el hígado. La cavidad peritoneal se extiende en esta porción desde la periferia para formar los espacios subfrénicos.

parte del mesénquima reptal persiste como los ligamentos coronario y triangular.

Anteriormente la presencia de la vena umbilical izquierda produce la persistencia del mesénquima para formar el ligamento falciforme que se continúa superiormente con los ligamentos coronario y triangular.

2. La porción que forma la cápsula hepática (cápsula de Glisson) y el tejido conectivo del hígado.

3. La porción (mesogastrio ventral) que se extiende entre el hígado y el estómago y la parte intestinal anterior del duodeno.

Esta porción persiste como el epiplon gastrohepático y tiene el conducto biliar en su borde libre.

Resumen escrito por la Dra. Maricarmen Lara Carbajal

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