Hígado

Angioma cavernoso hepático un caso atípico

Médica Capacitación
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23 enero, 2020

Introducción

El angioma representa tumor benigno más frecuente del hígado, con una incidencia aproximada de 4% en la población. Los angiomas pueden golpear cualquier grupo de edad, pero son más frecuentes en adultos, especialmente en las mujeres (relación M / F = 1/4-6). La mayoría de los angiomas son pequeños, asintomáticos y se detectan por casualidad. Grandes angiomas pueden aparecer como masas abdominales palpables, con dolor en el hipocondrio derecho y un borde debido a la presión que sienten, hemorragia o trombosis; aquellos localizados en la zona sub-capsular están sujetos a la fácil ruptura, con hemorragia intraperitoneal posterior; la trombocitopenia causada por la destrucción de las plaquetas en el gran angioma cavernoso (síndrome de Kasabach-Merritt) es otra complicación. En ocasiones se presenta en niños y rara vez en los adultos. Los angiomas detectados en adultos generalmente alcanzan un tamaño estable y su modificación en su aspecto y tamaño es infrecuente. Los angiomas pueden aumentar su tamaño, ya sea durante el embarazo o después de la administración de estrógenos, lo que sugiere que el tumor depende de hormonas.

Historia 

Histológicamente, el angioma consiste de una proliferación vascular donde los vasos están separados por un estroma fibroso delicado. Es posible encontrar trombos dentro de las lagunas vasculares. El angioma está provisto de una cápsula fibrosa, que a veces puede parecer calcificada.
Su aspecto típico ecográfico es el de una pequeña área redondeada, con los bordes definidos hiperecoicas. La mayoría de los angiomas tienen un diámetro menor que 3 cm. Alrededor del 30% de angiomas muestran una estructura hipoecoica, isoecoicos o mixto, sólo rara vez aparece claramente quística.

Presentación del caso

Masculino caucásico de 74 años de edad con síntomas dispépticos, que se caracterizan por la saciedad postprandial y la plenitud también el mostró una ligera insuficiencia cardiorrespiratoria. Los parámetros de sangre de rutina fueron normales.
La ecografía abdominal mostró la presencia de una gran formación, más o menos redondeada, situada en el segmento hepático VIII, 14 cm de diámetro, básicamente hipoecoica en comparación con el parénquima circundante.

Se caracterizó por varios brotes anecoicos con un curso de serpentina, muy sugerente de las estructuras vasculares. Esta formación se considera un hemangioma cavernoso atípico. Debido a la peculiar apariencia de una lesión de este tipo, se ha considerado necesario llevar a cabo un Doppler color del eco y una Tomografía computarizada. Se confirmó el diagnóstico de un hemangioma cavernoso. El paciente se propuso una planificación del seguimiento ecográfico (cada seis meses a la primera), en consideración de notable tamaño del angioma, para controlar cualquier cambio.
Un año después de detectado el angioma, la ecografía abdominal mostró una profunda alteración de la lesión, que apareció como una formación anecoica más voluminoso (eje de más de 20 cm), con los bordes no definidos y deshilachados, que ocupa una gran parte de la derecha lóbulo. El color-Doppler no reportó ningún flujo de sangre dentro de la lesión. Condiciones circulatorias del paciente mostraron un descenso que le llevó a la muerte poco después.

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Resumen escrito por el Dr. Juan Luis González Díaz

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