Embarazo

Parto prematuro en paciente con incompetencia cervical

Médica Capacitación
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7 diciembre, 2019

La incompetencia cervical es la incapacidad del cuello uterino para retener el embarazo hasta el término de la gestación.

Se caracteriza por dilatación indolora del cuello uterino, con prolapso de las membranas, amniorrexis, ausencia de contracciones y expulsión del feto inmaduro.

Se relaciona directamente con la incapacidad del cuello del útero para mantener su propia rigidez, necesaria para que el embarazo evolucione.

Por eso se la vincula con historias clínicas de abortos durante el segundo trimestre del embarazo o con partos
prematuros, además de aumentar el riesgo de infección intraamniótica.

Entre los principales factores que pueden desencadenar la enfermedad destacan:

Deficiencia de colágeno o elastina u otro componente estructural, desarrollo anatómico anómalo o causas
traumáticas.

Sumadas al peso que ejerce el feto y anexos ovulares en el cuello uterino débil, pueden dar inicio a la evolución de esta enfermedad.

El diagnóstico se fundamenta en los antecedentes de abortos o partos prematuros repetidos, sin una significativa actividad uterina durante el segundo trimestre del embarazo.

También puede establecerse mediante la confirmación de la dilatación progresiva y pasiva del cuello uterino en el embarazo.

Dilatación del orificio cervical interno de unos 2-3 cm en la embarazada a partir de las 16 semanas, en
ausencia de contracciones uterinas.

Es decir, descartando parto de pretémino.

Sin embargo, en una cantidad significativa de pacientes el diagnóstico no es tan evidente.

Para estos casos difíciles se han propuesto varios métodos diagnósticos, entre los que destaca la ultrasonografía
transvaginal.

Que es un examen cuya principal utilidad reside en la capacidad de adelantarse a la aparición de modificaciones mayores del cuello uterino, como el acortamiento.

Y la dilatación, que pueden identificarse mediante el tacto vaginal.

El principal tratamiento de la incompetencia cervical es el cerclaje cervical que se realiza entre las semanas 14 y 16, y que se mantiene hasta la semana 37.

Debe retirarse antes si aparecen signos de infección intrauterina, rotura de membranas, metrorragia o si se
desencadena el parto.

Sin embargo, existen situaciones clínicas, como:

Cuello uterino extremadamente corto o amputado, desgarros cervicales profundos y conizaciones amplias
o extensas que hacen que el cerclaje por vía vaginal sea difícil o de alto riesgo de rotura ovular.

En este contexto se describió el cerclaje cérvico-ístmico transabdominal, que en la actualidad se utiliza como método de elección para las pacientes en quienes en embarazos anteriores.

El cerclaje transvaginal fracasó en la corrección de la incompetencia cervical.
Paciente de 34 años de edad, casada, con antecedentes de incompetencia cervical, colecistectomía laparoscópica. Debido a colecistitis crónica litiásica de cinco meses de evolución y timectomizada a los 18 años de edad por miastenia gravis, sin tratamiento farmacológico actual.

Al momento de su estudio cursaba la vigésima cuarte semana del quinto embarazo.

Los partos previos fueron vaginales, menores de 25 semanas, de hijos nacidos vivos pero que fallecieron antes de la primera semana de vida. N

o padece hipertensión arterial ni otra enfermedad crónica, y carece de antecedentes de tabaquismo o alcoholismo. Tipo de
sangre: AB Rh(-).
La única condición que no se tomó en consideración fue el antecedente de miastenia gravis que, pese a la información de la bibliografía consultada.

No pudieron encontrarse datos respecto de la relación causa-efecto con los partos prematuros, a pesar de que las
investigaciones más recientes indican que podrían existir factores inmunológicos involucrados.

Donde las diferentes subunidades de linfocitos T supresores y linfocitos T reguladores pueden inducir parto prematuro y otras enfermedades gestacionales, como la preeclampsia.

De lo anterior podría deducirse que los problemas en el timo, debido a la miastenia gravis, podrían tener alguna repercusión en la autoinmunidad de los embarazos de la paciente en cuestión.

Artículo escrito por la Dra Arminda Victoria Quiroz

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