Aplicaciones del Ultrasonido

Vigilancia de cáncer hepatocelular con ultrasonografía

Médica Capacitación
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Médica Capacitación
10 diciembre, 2019

Cualquier lesión consistente con HCC documentada histológicamente o por imagen fue evaluada usando los criterios estadificación de la guía clínica para cáncer de hígado de Barcelona.

De acuerdo a ello, los pacientes recibieron terapia estándar dependiendo de la situación clínica específica.

El análisis de la tabla de contingencia fue realizado utilizando la Prueba de Chi-cuadrada para determinar la diferencia en sensibilidad y especificidad de cada modo de rastreo.

Análisis de la tasa acumulativa de supervivencia libre de cáncer se realizó acorde al Modelo del Método de Kaplan-Meier.

Los Modelos de Regresión Logística Multivariante fueron empleados para examinar los posibles predictores de HCC.

El costo de cada protocolo de rastreo para identificar un HCC potencialmente curable fue calculado de los costos estimados para el sistema de salud de veteranos y el Medicare.

Es el programa de Seguridad social Nacional para aquellos mayores de 65 años, administrado por el Gobierno Federal de los Estado Unidos.

Ambos sistemas con fondos de apropiación del congreso, por lo cual, proporcionan atención a los pacientes, la mayoría, sin cargo.

Todos los costos fueron obtenidos del Health Econocmics Resource Center y basado en las tasas de reembolso del Medicare.

De los 163 sujetos estudiados, la edad media fue de 59.3 años, 83.6% fueron caucásicos y 99.4% hombres.

La etiología hepática subyacente fue Cirrosis Hepática Crónica 87.1%, Enfermedad Hepática Alcohólica 7.4%, Enfermedad Grasa del Hígado No-Alcohólica 3.1%.

Cirrosis relacionada a Hepatitis B (HBV, por sus siglas en inglés) 1.8% y Cirrosis Biliar Primaria 0.65%.

La tasa de incidencia por observación por año fue de 4.0%, con un promedio de tiempo de observación de 2.56 años.  La tasa de incidencia del HCC en toda la cohorte fue de 6.6% anual.

La mortalidad relacionada al HCC fue de 70.5% y la mortalidad relacionada a todas las causas en pacientes con HCC fue 82.3%.

La tasa de mortalidad de todos los pacientes del estudio fue de 14.7%.

La media de seguimiento en el grupo de CT fue de 31 meses (rango 0-84) y en el de Ultrasonografía de 35 meses (rango 0-90).

La prueba de Chi-cuadrada en el grupo de CT no fue significativa.

Pero tampoco hubo diferencia estadísticamente significativa entre los grupos de Ultrasnonografía y CT.

Resultados falsos-positivos fueron encontrados en 7.4%.

La Sensibilidad y Especificidad de la Ultrasonografía para la detección de HCC fue de 71.4% y 97.5%, con un Valor Predictivo Positivo (PPV, por sus siglas en inglés) de 83.3%.

Y un Valor Predictivo Negativo (NPV, por sus siglas en inglés) de 95.1%.

Sensibilidad y Especificidad para la detección de HCC por CT fue de 66.7% y 94.4%, respectivamente, con un PPV de 50% y un NPV de 97.1%.

La supervivencia promedio de todos lo sujetos con HCC después del diagnóstico fue de 19.9 meses (rango 4-73). 23.5% de los pacientes sobrevivieron más de 3 años.

No hubo diferencia en el número y tamaño de las lesiones detectadas.

El BCLC fue usado para tomar las decisiones clínicas, sin embargo, la distribución en el análisis del estadío de todos los sujetos con HCC fue similar.

58.8% tenían un HCC temprano (Estadíos A1/A2), pero solamente, 23.5% recibieron tratamiento potencialmente curativo.

41.1% tenían cáncer estadío intermedio B y estadío avanzado C, todos recibieron tratamientos diversos y específicos a su condición que variaron de ablación con radiofrecuencia.

Resección quirúrgica, quimioterapia sistémica (con Sorafenib) o trasplante hepático.

El nivel de AFP, el estatus HCV y de tratamiento de HCV, la edad base, la raza y el número de estudios de rastreo recibidos.

No tuvieron valor predictivo en quienes desarrollarían HCC en este cohorte usando análisis de regresión logística.

La Sensibilidad y Especificidad de la AFP usando como nivel base o corte 20 ng/ml, fue de 70.6% y 83.6%, respectivamente.

El costo de detectar un HCC con Ultrasonografía varía desde $12 069 USD en el sistema para veteranos hasta $17 041 USD en un sistema de atención regular.

Si la CT es usada como la herramienta de rastreo, el costo  estimado para pacientes en el sistema para veteranos está por el rango de los $18 768 USD, mientras que en los otros sistemas es de $57 382 USD.

La Ultrasonografía está ampliamente disponible, es relativamente barata y es fácilmente realizable.

Sin embargo, su uso está limitado al exterior del paciente, incapacidad para mostrar la imagen de la totalidad del hígado debido a su limitada profundidad de penetración.

Y la insensibilidad en detectar pequeñas lesiones y distinguir un HCC de nódulos regenerativos en el hígado cirrótico.

A pesar de su elevada sensibilidad y especificidad, la CT no ha sido encontrada costo-efectiva para el rastreo de rutina en la vigilancia del HCC.

La Ultrasonografía bianual fue marginalmente más sensible y menos costosa para la detección temprana de HCC comparada con la Tomografía Computada anual.

Aunque, los intervalos para la realización de cada una aún están por ser determinados.

A pesar de la detección temprana, la mortalidad relacionada al HCC fue elevada.

La información soporta el uso de Ultrasonografía bianual para la vigilancia del HCC en pacientes de la población en US.

Comentario.-

Las guías clínicas para el Uso de marcadores clínicos y de laboratorio en el diagnóstico de HCC han cambiado ostensiblemente en la última década.

Son los grupos asiáticos y europeos quienes en un afán de optimizar los recursos y debido a los elevados costos del estudio y manejo de pacientes con lesiones tumorales hepáticas.

Que habitualmente, son asociadas a problemas crónicos como la Cirrosis por causa viral HCV o HBV, hígado graso, etc.

Es que han puesto énfasis en invertir recursos para la documentación diagnóstica inicial, por ello, no es infrecuente, que en la búsqueda intencionada de cáncer frente a una lesión tumoral hepática.

El paciente pueda llegar a requerir de Resonancia Magnética Nuclear e, inclusive, Tomografía por Emisión de Positrones (PET scan, por sus siglas en inglés).

Con la finalidad de estadificar adecuadamente cada caso, pues ello depende el óptimo manejo subsecuente.

Mejoradas formas de tecnología se han desarrollado como la MRI con uso de contraste de captación específica por el hepatocito o la Ultrasonografía de Contraste incrementado (CEUS, por sus siglas en inglés).

Para el diagnóstico inicial de HCC la MRI ha sido claramente respaldada. No así para el seguimiento.

La Ultrasonografía y la CT con o sin AFP determinada, han demostrado un grado confiable de seguridad.

Pero es la Ultrasonografía la que con una poca ventaja representa la opción mejor por su relación costo-beneficio.

Artículo escrito por el Dr. Alfredo Sinfuentes

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