Aplicaciones del Ultrasonido

Cirrosis hepática mediante ultrasonografía.

Médica Capacitación
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Médica Capacitación
2 octubre, 2019

El diagnóstico de cirrosis supone un punto de inflexión  en el seguimiento de pacientes con enfermedad hepática crónica al establecer la necesidad de su motorización.

Para detectar la aparición de un carcinoma hepatocelular  o complicaciones de la hipertensión portal.

Durante años la biopsia hepática se consideró el método de elección en el diagnóstico de la cirrosis, sin embargo no está exenta de complicaciones.

Además que se ha descrito una en pacientes con cirrosis del 24 al 50 % y una discordancia entre muestras de un mismo hígado de hasta un 50%.

La ecografía se considera la técnica de imagen de primera elección en el estudio de pacientes con alteraciones hepáticas.

Los signos ecográficos sugestivos de una cirrosis hepática han sido ampliamente descritos en la literatura, con una utilidad contrastada en pacientes con enfermedad clínicamente evidente.

Por el contrario, la capacidad de esta técnica para diagnosticar una cirrosis  en pacientes sin los datos clínicos ni analíticos.

Habituales de fases avanzadas ha sido estudiada en pocas ocasiones, con resultados discordantes.

El objetivo del siguiente estudio fue comparar  la precisión de ambos modelos en el diagnóstico de cirrosis hepática.

Escala de Bolonia para el diagnóstico ecográfico de cirrosis hepática

  0 1 2
Velocidad de flujo portal (cm/seg) >15 12-15 <12
Superficie hepática lisa ondulada irregular

Puntuación /n° x100 mayor igual a 66 puntos=cirrosis

Escala de Cádiz para el diagnóstico ecográfico de cirrosis hepática

  0 1 2
Ecoestructura hepática homogénea granular Nodular
Calibre portal (mm) <12 >12  
Área esplénica <50 >50  

Mayor o igual a 2 puntos cirrosis

Objetivo.

Validación prospectiva y análisis comparativo de dos escalas de diagnóstico  ecográfico de cirrosis en pacientes con enfermedad hepática silente.

Tipo de estudio transversal, prospectivo y ciego.

Se analizaron 113 pacientes (76 varones y 37 mujeres) edad media 44 años (18-73) remitidos para estudio de una hepatopatía crónica.

Sin indicios clínicos ni bioquímicos de enfermedad avanzada (ictericia, ascitis, encefalopatía, mal nutrición o cuagulopatía).

Se evaluó la utilidad diagnóstica de la Escala de Bolonia (valoración de la nodularidad de la superficie hepática y la velocidad de flujo portal).

La Escala de Cádiz (valoración de la ecoestructura hepática, calibre portal y área esplénica).

El estándar para el diagnóstico fue la biopsia hepática.

Los pacientes fueron explorados mediante ecografía inmediatamente antes de la toma de biopsia hepática por uno de dos exploradores experimentados.

Y con formación común sin conocimiento de las características del paciente.

Se utilizó un ecógrafo Hitachi  EUB 6500 con sonda sectorial multifrecuencia de 2.5-5 MHz dotado de módulo Doppler pulsado y color.

Los pacientes se encontraban en ayunas desde 8 horas antes y habían permanecido en decúbito supino durante 15 minutos antes del inicio de la exploración.

La superficie hepática se exploró a nivel de la interfase con el riñón y vesícula biliar,  borde posterior de lóbulo izquierdo y la posición más cercana l transductor.

La velocidad de flujo se determinó en la vena porta extrahepática  a nivel del cruce con la arteria hepática.

El aspecto del parénquima hepático se evaluó en ambos lóbulos.

El calibre portal se midió en el mismo lugar donde se estableció la velocidad de flujo.

El área esplénica se estableció a partir de su perímetro determinado manualmente en su máxima sección longitudinal.

La capacidad predictora en cada variable analizada y de ambos modelos se evaluó mediante las curvas ROC, se comparó el área bajo la curva de ambos modelos (AUC).

Como indicador de su capacidad  de discriminación entre pacientes con  y sin cirrosis con un intervalo de confianza del 95%.

Utilizando la prueba de homogeneidad de áreas. Se consideró significativa una p< 0.05 se utilizaron paquetes estadísticos EPIDAT 3.1 y SPSS 11.5.

Resultados

25 pacientes (22.1%) fueron diagnosticados por cirrosis, EB sensibilidad 84%, especificidad 79.5 %, área bajo la curva ROC 86.7%.

EC sensibilidad 84%, especificidad 89.8% área bajo la curva ROC 92.4%. no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre ambas escalas.

El empleo conjunto  incremento la especificidad hasta el 97% con una sensibilidad del 72%.

Conclusión:

El papel de la biopsia hepática como patrón de oro en el diagnóstico de cirrosis hepática es un hecho cuestionable.

Al ser la ecografía una técnica de aplicación sistemática en pacientes con sospecha de enfermedad hepática el explorador debe ser consciente de su elevada capacidad para afirmar.

O excluir el diagnostico de cirrosis hepática y la utilidad de la diferentes variables ecográficas y  de los modelos diagnósticos desarrollados.

Comentario:

Conforme avanza la tecnología y las técnicas no invasivas para el diagnóstico oportuno de diversas patologías en esta caso hepatopatías.

La utilidad del ultrasonido ha ganado gran relevancia ya que su grado de especificidad es alto lo que lo hace un modelo confiable.

Aún quedan muchos actos por pulir y detallar sin embargo como se acaba de analizar en el estudio los parámetros van siendo cada vez mejores.

Es importante acotar que la utilidad diagnostica del ultrasonido es relativamente proporcional al nivel adecuado de la habilidad y pericia del operador.

Así como su conocimiento amplio y adecuado de las estructuras a estudiar.

Artículo escrito por el Dr Juan Luis González Díaz

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